21/09/2017 7 minutos
  • El alzhéimer es la causa más común de demencia
  • Entre un 30 y 40% de los casos están aún sin diagnosticar, según la Sociedad Española de Neurología (SEN)
  • El envejecimiento es el principal factor de riesgo en el desarrollo de la enfermedad
  • 31.000 euros anuales por familia para asumir la enfermedad

Uno de cada cuatro hogares españoles se ve afectado por un familiar con alzhéimer, según el estudio El cuidador en España. Contexto actual y perspectivas de futuro. Propuestas de intervención realizado por la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) y la Fundación Sanitas. Esto no es de extrañar si consideramos que más de 1,2 millones de personas sufren esta enfermedad, según CEAFA. A estas cifras habría que añadir los casos sin diagnosticar entre la población española, que se situarían entre el 30 y el 40% de la población española, según las estimaciones de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

“España es el tercer país del mundo con mayor prevalencia de demencia”

Además, “debido al vertiginoso envejecimiento poblacional que experimenta el país, la tendencia indica que en apenas 15 años las personas con mal de alzhéimer superarán los siete millones de pacientes, y el coste de los tratamientos alcanzará nada menos que los 48.000 millones de euros, entre gastos directos e indirectos”, según CEAFA.

Y es que, España es el tercer país del mundo con mayor prevalencia de demencia. Sólo Francia e Italia tienen una mayor proporción de enfermos de alzhéimer en mayores de 60 años.

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El alzhéimer es la causa más común de demencia entre la población. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) acapara entre un 60 y un 70% de los casos de demencia en el mundo. Se trata de una enfermedad degenerativa cerebral que va destruyendo las neuronas, lo que lleva consigo la pérdida de capacidad intelectual y funcional.

La gravedad de la enfermedad va más allá: el alzhéimer se sitúa ya entre las diez patologías más mortales del mundo, sustituyendo a enfermedades históricas como el SIDA en el año 2015.

En España, por ejemplo, el alzhéimer se llevó casi 16.000 vidas en 2015. En términos relativos, 35 de cada mil muertes que se produjeron fueron a causa de esta enfermedad neurodegenerativa, según los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El envejecimiento: principal factor de riesgo para el desarrollo del Alzheimer

La población mundial está envejeciendo a pasos agigantados. Se estima que el número de mayores de 60 años se duplicará para el año 2050, situándose en el 22%. En el caso de España, los mayores representan el 18,7% del total de la población y se estima que alcancen el 35% para 2066, según el INE.

Este envejecimiento de la población influye en el desarrollo de enfermedades como el alzhéimer. “La enfermedad está muy ligada al envejecimiento y el envejecimiento es el principal factor de riesgo. Debido al aumento de la esperanza de vida de la población española, su prevalencia ha aumentado mucho en los últimos años”, citan desde la Sociedad Española de Neurología (SEN).

El alzhéimer se sitúa así como la patología neurodegenerativa más habitual entre las personas mayores de 65 años. Un 40% de los mayores de 90 años en España padecen esta patología, según la SEN. Así lo revela también el estudio de CEAFA y la Fundación Sanitas, del que se desprende que el perfil de la persona que sufre esta demencia se sitúa en una media de 78,6 años.

El impacto económico y emocional en las familias: las consecuencias de la enfermedad

El alzhéimer no solo afecta a quien la sufre, sino también a su entorno familiar, que asumen la función principal de cuidar de la persona enferma. “Este cuidado familiar es, hoy por hoy, el mejor aliado que tiene nuestra sociedad para intentar hacer frente a los efectos devastadores de la enfermedad”, relata el informe de CEAFA y la Fundación Sanitas.

“El mayor problema al que se enfrenta el cuidador es el deterioro de la propia salud”, David Curto, jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores

La prevalencia de esta enfermedad tiene un gran impacto socioeconómico e implica numerosas dificultades para quienes asumen el papel de cuidador principal. Así, éste asume una doble dimensión: ser un agente clave en el abordaje de la enfermedad, pero también ser afecto la enfermedad.

“Existen desafíos que tienen que ver con la ausencia de ayudas técnicas para el manejo del dependiente, como grúas o camas articuladas, así como otro tipo de recursos especializados, tanto públicos como privados”, afirma el doctor David Curto, jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores.¿Cuales son los sentimientos del cuidador?

Frente a estos problemas de carácter técnico, “el mayor problema al que se enfrenta el cuidador es el deterioro de la propia salud”, según el doctor Curto. “El síntoma que manifiestan con más frecuencia es el cansancio y la falta de fuerza física; el desánimo, la depresión y otros problemas de tipo físico, y todo ello sin olvidar la enorme carga emocional para el cuidador y su entorno, unido a las situaciones socioeconómicas que el alzhéimer genera”, asegura Curto.

Atender a un familiar afectado por la enfermedad representa una ocupación de 24 horas al día todo el año, lo que hace complicado conciliar la vida profesional con la familiar. En muchos casos, esto conlleva ajustes en el ámbito laboral, que reducen la capacidad económica de la familia o dificulta el reingreso en el mercado laboral cuando el cuidado ya no es necesario.

Mujer y mayor de 70 años: las características del cuidador en España

Mujer y mayor de 70 años: las características del cuidador en España

 

Mujer que atiende a su madre o padre afectado por la enfermedad del alzhéimer en las distintas fases de la enfermedad, residente en zona urbana o con edades superiores a los 70 años son algunos de los rasgos que definen al cuidador en España.

Un 76% de los cuidadores son mujeres. Pero esta tendencia está cambiando y cada vez es mayor el número de hombres que asume la condición de cuidador: un 24% de la muestra del estudio de CEAFA y la Fundación Sanitas es masculina. Porcentaje que se corresponde de forma mayoritaria con cónyuges de edad avanzada, que cuidan de sus esposas con alzhéimer.Incentivos para cuidar del familiar dependiente

En cuanto a la edad, más del 21% de los cuidadores familiares tiene más de 70 años, que se corresponden con jubilados que cuidan de su pareja. El estudio resalta que la avanzada edad media del cuidador aumenta las posibilidades de que la atención ofrecida al dependiente no sea la más indicada. “Según avanza la edad del cuidador disminuye su funcionalidad y capacidad para asumir de manera correcta y adecuada las distintas tareas que el enfermo requiere, con lo que, sin una ayuda adecuada, el cuidado puede resentirse”, explica David Curto.

El miedo a la enfermedad es el sentimiento más frecuente entre los cuidadores de personas dependientes. Le siguen el convencimiento de que el cuidado de una persona con alzhéimer le hace dependiente o el aislamiento del resto del mundo cercano.

Además, el cuidador familiar echa de menos mantener relaciones sociales y disfrutar de momentos de descanso, según el estudio de CEAFA y Fundación Sanitas.

En cuanto a las motivaciones del cuidador, éstas están vinculadas con relaciones afectivas, como el cariño hacia la persona dependiente, los lazos familiares y el convencimiento de la gratitud de la persona cuidada.

31.000 euros por familia: los costes del Alzheimer

Además de los problemas sociales a los que se enfrenta el cuidador, la enfermedad acarrea unos elevados costes en el cuidador y sus familias, que en muchos casos no pueden hacer frente a los gastos derivados de la enfermedad.

Así lo han trasladado los entrevistados en el estudio El cuidador en España de CEAFA y Fundación Sanitas, para los cuales las ayudas económicas suponen el principal apoyo que les gustaría recibir para afrontar la enfermedad. Por detrás, se sitúan los servicios que sustituyan parte del cuidado a la persona dependiente o el apoyo psicológico.Ayudas que desean recibir los cuidadores

Según el estudio, “no es de extrañar que la mayoría de los cuidadores busquen ayudas o apoyos económicos para hacer frente a las consecuencias de la enfermedad”. “Un amplio porcentaje de este colectivo se ve abocado a reajustar sus condiciones laborales, lo cual condiciona directa y muy negativamente su capacidad económica”, prosigue el estudio.

Las prestaciones económicas, entre otras, son algunos de los beneficios a los que pueden tener acceso las familias en el cuidado de personas dependientes, según lo establecido en la Ley de Dependencia del año 2006.

De este modo, expone la normativa: “Las prestaciones de atención a la dependencia podrán tener la naturaleza de servicios y de prestaciones económicas e irán destinadas, por una parte, a la promoción de la autonomía personal y, por otra, a atender las necesidades de las personas con dificultades para la realización de las actividades básicas de la vida diaria”.

“El cuidado de una persona con Alzheimer supone un coste de más de más 31.000 euros al año por familia”

Más de más de un millón de personas dependientes recibieron ayudas el pasado mes de abril por parte del Sistema para la Autonomía y Atención para la Dependencia (SAAD) del Estado, de las cuales solo un tercio de las mismas se correspondían con prestaciones económicas para cuidados en el entorno familiar, según los últimos datos disponibles del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso).

El alzhéimer acarrea unos costes específicos, que pueden ser de carácter directo o indirecto y varían según la fase evolutiva en la que se encuentre la patología. Los costes directos suponen entre el 18% y el 23% del total e incluyen pruebas de diagnóstico, visitas médicas, hospitalización, medicamentos con receta, productos sin receta y cuidados a largo plazo.

Por otro lado, los costes indirectos o invisibles pueden ser tangibles, como la formación de personal de apoyo para su capacitación en el cuidado de las personas con alzhéimer; o, bien, pueden ser intangibles, como los que vienen derivados de la pérdida de productividad, de tiempo, o de oportunidad de empleo y sueldo asociado al cuidado que deben proporcionar los cuidadores, los ingresos que se dejan de percibir al no disponer de la posibilidad de trabajar.

En definitiva, el cuidado de la persona con Alzheimer es costoso y alcanza una media de más 31.000 euros al año, “un coste elevado si se compara con indicadores como el salario medio en nuestro país, que se sitúa en 24.000 euros anuales, o la pensión media, en los 1.011 euros mensuales”, señala Cheles Cantabrana, presidenta de CEAFA. Este coste medio varía en función de las fases de la enfermedad y va desde los 29.274 euros anuales en la fase inicial, 36.635 en la fase intermedia o los 29.760 en la fase avanzada.


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21/09/2017 EL CUIDADOR EN ESPAÑA. CONTEXTO ACTUAL Y PERSPECTIVAS DE FUTURO 2016

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