20/03/2018 2 minutos
  • La atención preventiva antes de comenzar un tratamiento para el cáncer o tras sentir las primeras alteraciones orales, puede mejorar la calidad de vida de los pacientes, así como el resultado del tratamiento oncológico
  • La mucositis es una de las alteraciones de la boca más frecuente durante los tratamientos oncológicos, con una prevalencia de entre un 30% y un 85% de los pacientes

Los tratamientos más comunes para el cáncer requieren un control de la salud oral, ya que son métodos agresivos que tienen efectos secundarios en la cavidad oral. En ocasiones, las alteraciones son tan severas que es necesario disminuir las dosis o interrumpir el tratamiento oncológico. Esto afecta a todos los pacientes que estén recibiendo tratamiento oncológico, independientemente del tipo de cáncer, pero sobre todo a las personas que padecen un tumor en la zona de la cabeza, el cuello o el pecho. “Si hablamos de pacientes sometidos a radioterapia, el 100% de los pacientes que han sido tratados con radiaciones en el área cervicofacial, y el 80 % de los pacientes pediátricos sobrevivientes a procesos neoplásicos malignos que recibieron radioterapia en la región cervicofacial desarrollarán algún tipo de complicación bucal.”, comenta Elena Criado, odontóloga de Sanitas Dental.

De hecho, el cáncer es una de las enfermedades que mayores alteraciones causan a la cavidad bucodental, a pesar de que la gran mayoría de los habitantes de España lo desconozcan. Sólo el 38,3% de los encuestados en el último Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2017 conocen la relación entre el cáncer y las enfermedades de la boca y los dientes. La quimioterapia, radioterapia y cirugía alteran el equilibrio saludable de las bacterias de la boca y pueden dañar y descomponer los tejidos bucodentales, las glándulas salivales y el hueso, favoreciendo la aparición de llagas, infecciones y caries dentales.

La mucositis es una de las alteraciones de la boca más frecuente durante los tratamientos oncológicos, con una prevalencia de entre un 30% y un 85% de los pacientes. Ésta consiste en una inflamación de la mucosa bucal y puede acompañarse de llagas o úlceras dolorosas, que en ocasiones pueden sangrar y sobre infectarse. “La mucositis suele aparecer de 7 a 10 días después de iniciar la quimioterapia y generalmente, si no existe infección, mejora al cabo de 1 a 2 semanas”, informa la doctora Criado.

“Extremar aún más la limpieza de la boca (cada 4 horas), tomar alimentos blandos o triturados, preferiblemente fríos o a temperatura ambiente,  y no utilizar enjuagues con alcohol” son algunas de las recomendaciones que plantea Elena Criado en el caso de padecer mucositis.

Además de esta alteración, los tratamientos oncológicos también pueden generar otro tipos de efectos secundarios como sequedad bucal (93% de prevalencia en los pacientes), saliva espesa, pérdida y disfunción del gusto (prevalencia de entre un 53% al 88%), dificultad para tragar, masticar o abrir la boca, enfermedad ósea  (osteorradionecrosis, prevalencia de 6.1%), e inflamación o dolor en el recubrimiento de la boca y la lengua.

Algunos de estos síntomas pueden prevalecer en el tiempo, incluso después de haber finalizado el tratamiento contra el cáncer. Por ejemplo, existen casos de pacientes que han padecido sequedad de boca hasta 2 años después de haber terminado de recibir radioterapia.

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